
Hace una década de antigüedad en el año 2011, una película llamada Contagion muestra un brote mundial de un virus mortal…. ¿Suena familiar?
Es increíble ver una película que describe con precisión la realidad, de posiblemente, la pandemia más grande que hemos visto en este siglo. Sabemos que este virus #covid-19 se contrae de humano a humano, sin embargo, existe mucha incertidumbre sobre si podemos contagiarnos por medio del agua.
Constantemente me hago preguntas sobre este tema, y hay muchas aristas, si en realidad el virus covid-19 está presente en las aguas residuales pero las respuestas no están claras. A pesar de los estudios realizados por algunos países como, España, EEUU, Francia, entre otros, aún no son suficientes para descifrar si los restos presentes del virus en el agua residual son contagios o no, porque lo que se mide no es la existencia del virus, sino la presencia de ARN (material genético) en las aguas residuales. Hasta ahora no se ha encontrado la suficiente evidencia de la supervivencia del virus COVID-19 en el agua o las aguas residuales, y científicamente se ha demostrado que el virus se inactiva más rápido que los virus entéricos humanos no envueltos con transmisión conocida por el agua (por ejemplo, adenovirus, norovirus, rotavirus y hepatitis A). Según la OMS, un estudio encontró que el coronavirus humano pudo sobrevivir sólo 2 días en agua del grifo declorada y en aguas residuales de un hospital a 20º C. Otros estudios coinciden que el coronavirus humano muere a un porcentaje del 99,9% desde 2 días hasta 2 semanas a 23º C y 25 ºC, respectivamente. La desinfección facilita su muerte.
“La Organización Mundial de la Salud y la Environmental Protection Agency de Estados Unidos han publicado que el virus no se ha presentado en el agua potable que se distribuye por las tuberías, no hay ningún caso reportado científicamente, pero sí en el agua residual, cuando no tiene la desinfección que se debe de aplicar, sí existe riesgo de que esté ahí el virus”.


Este tiempo ha sido de reflexión y mi análisis me lleva a pensar, que gracias a esta crisis sanitaria es momento de concientizar a la población, empresas, instituciones gubernamentales de que el tratamiento de las aguas es vital, ya no solo para un beneficio en pro del ambiente, sino por un tema de salud pública. En Perú, la mayoría de los hospitales no cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales, y para prevenir lo ideal sería que esas aguas por lo menos sean cloradas con la adecuada concentración de cloro antes de ser incorporadas al sistema de la red de alcantarillado.
También es importante validar que las plantas de tratamiento de aguas residuales funcionan correctamente y garanticen un tratamiento de desinfección adecuado y eficiente.
El proceso de desinfección acompañado a un tratamiento terciario previo se realiza en la etapa final de toda planta de tratamiento de aguas para garantizar la eliminación de virus, bacterias, microorganismos, otros patógenos y por supuesto presencia del COVID-19.


La cloración con hipoclorito de sodio o hipoclorito de calcio es lo más común, económico y estándar que se usa para la desinfección química. Se puede realizar la dosificación de hipoclorito de sodio (NaOCl) y/o calcio (Ca(OCl2)) de forma manual o por medio de un sistema automático (proceso ideal). Estas dos formas de cloro son químicamente equivalentes para propósitos de desinfección, ya que se puede decir que tienen prácticamente la misma efectividad para suministrar cloro inerte.
Al contacto con el agua el cloro libre se hidroliza y produce en dos etapas HOCl (ácido hipocloroso), OCl- (ion hipoclorito) ó Cl2(aq). Gran parte del cloro residual queda en el agua como HOCl y otra parte como OCl-, que resulta de la ionización del HOCl. La proporción en que existe cada especie depende directamente del pH y tiene mucha importancia porque el HOCl es un germicida poderoso y estable, mientras que el OCl- es muy pobre

Según mi experiencia, de las tres formas de cloro libre, el HOCl es la única que actúa en la desinfección. Entre menor sea el pH, mayor concentración de HOCl habrá, por lo tanto se puede notar que el pH influye fuertemente en el grado de desinfección que se puede alcanzar con un cierto nivel de cloro. Es importante tener en cuenta que la concentración que se debe garantizar para destruir el COVID-19 es una concentración residual de cloro libre es de 0,5 mg/l después de al menos 30 minutos de tiempo de contacto en pH < 8.0.




El sistema de desinfección con luz ultravioleta es una alternativa para destruir la presencia del COVID 19 ya que transfiere energía electromagnética al material genético del virus (ARN). La desinfección es bastante factible porque no genera subproductos y tiene un período de contacto más corto en comparación con otros desinfectantes aproximadamente de 20 a 30 segundos con la utilización de las lámparas de baja presión. Sin embargo, la eficiencia de la desinfección con UV depende de las características del agua residual, la intensidad de radicación, el tiempo de exposición de los microorganismos a la radicación.
Por ejemplo, la desinfección se puede ver afectada por las altas concentraciones de materia suspendida, muchas partículas pequeñas tienden a dispersar los rayos UV, mientras que en presencia de grandes partículas de 50 nm, las bacterias se adhieren a ellas siendo difícil para los rayos UV penetrar, por lo que se eleva la demanda de UV. Es importante tener en cuenta que este tipo de desinfección debe estar acompañado de un sistema de filtración previo, filtros de arena o anillas para eliminar las partículas grandes de más de 50 nm.
La ozonización también es utilizada para la desinfección del agua, ya que es un excelente desinfectante y su empleo se está incrementando en el tratamiento de las aguas por varios factores favorables para inactivar virus. Sin embargo, también puede traer ciertas desventajas.


El ultrasonido también se puede utilizar para la desinfección de medios turbios y altamente concentrados para procesar agua y aguas residuales, donde los métodos estándar de cloro y UV fallan. El ultrasonido se puede utilizar para descomponer estas aglomeraciones, de modo que los gérmenes existan de forma aislada y resuspendida. Esto los hace accesibles a los métodos clásicos una vez más y pueden ser atacados con éxito. Ya sea que el ultrasonido se use solo o en combinación con variantes convencionales, donde se garantiza una desinfección efectiva. Esta nueva alternativa se está aplicando en los hospitales de China y Alemania para realizar la desinfección de las aguas residuales provenientes de los hospitales y destruir el virus COVID-19.

Según la experiencia que se ha obtenido con los estudios realizado con un reactor ultrasonido + UV, se demostró que el ultrasonido operado a bajas frecuencias, es un medio eficaz para desintegración de células bacterianas: Primero, a bajas dosis de ultrasonido, los flóculos de bacterias pueden ser desaglomerado por esfuerzos mecánicos de corte. La cavitación por ultrasonido impacta en las paredes celulares de manera que se rompen. El efecto es letal para los microorganismos, por lo que se realiza la desinfección a una frecuencia operada a 20Khz -35Khz

En el grafico se muestra la eficiencia de esta alternativa, combinación con aplicaciones de luz UV y pretratamiento corto de ultrasonido. Esta alternativa es útil y también proporciona rentabilidad: cinco segundos de tratamiento ultrasónico seguido de cinco segundos de irradiación UV, consumen menos energía y conducen a mejores tasas de desinfección que el exclusivo tratamiento UV durante 30 segundos. Obviamente, dosis bajas de ultrasonido permiten que la luz ultravioleta logre una mejor desinfección. Entre otras cosas favorables de esta alternativa es que puede reemplazar la filtración de arena y anillas como paso de remoción de sólidos.
Para finalizar todas las alternativas de desinfección pueden funcionar, si se realizan de manera adecuada y teniendo en cuenta las limitaciones de cada una para garantizar la destrucción del virus. No hay resultados confirmados que el agua residual tratada de plantas de tratamiento de aguas residuales presente COVID19, por esa razón indicar una alternativa especifica como la mejor no sería lo adecuado. Todos debemos ser muy conscientes que esta es una realidad que podría traer resurgimiento del coronavirus. Por ese motivo, las autoridades en el Perú no deben descuidarse y trabajar en estudios y establecer protocolos de monitoreo a las aguas residuales y constante seguimiento a las PTAR(S) y trabajar por que los hospitales cumplan los tratamientos de las aguas residuales que producen, porque suelen ser muy contaminadas.
Escrito Por:
Ing. Karina Cortez
Tratamiento de Aguas Grises /Tratamiento de Aguas Residuales
Director General Fluidesa
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